OFICIOS DE SEMANA SANTA EN LA REAL CAPILLA DE LA UNIVERSIDAD | ARTE Y RELIGIÓN

 «Omnium scientiarum princeps Salmantica docet»


Estamos en pleno Triduo Pascual  (triduum illud sacrum), y culmina el año litúrgico.  Los cristianos nos preparamos para vivir la Pasión y Resurrección del Señor. Con ello, compartimos el dolor y celebramos que Cristo destruyó la muerte y restauró la vida.  
El turismo religioso y cultural se mezcla en el ambiente de cualquier ciudad con olor a velas, incienso y primavera. Los colores se multiplican: rojo, nazareno, verde, negro... Costaleros, pasos y capirotes inundan las calles. Y la línea que separa la religiosidad del folclore cada vez es más difusa. Castilla es diferente en esto. Ni la imaginería, ni las cofradías se prestan  a convertir la Pasión de Cristo en un “parque temático” de la religión. Zamora, Valladolid, León, Salamanca dan buena prueba de ello. 

Este año he vivido la Pasión de una manera diferente, invitada por una buena amiga y catedrática de la Universidad Pilar García Estévez,  pude asistir a la Real Capilla de San Jerónimo de la Universidad de Salamanca, donde se recrea el antiguo ceremonial de los oficios de la Semana Santa. 

REAL CAPILLA DE LA UNIVERSIDAD


 La Universidad de Salamanca fue una institución eclesiástica desde su fundación, en 1218; por ello, además de atender aspectos académicos, también se atendía al culto, como misión inherente al organismo. Tras los diferentes espacios donde han tenido lugar las celebraciones litúrgicas (claustro catedralicio, capilla santa Bárbara, colegio de san Bartolomé, así como las modificaciones de la capilla en el edificio universitario), será ya, en el siglo XVIII (1767) cuando la capilla adquiera la imagen definitiva.  Esta obra correría a cargo del arquitecto Simón Gavilán Tomé. La capilla, de planta rectangular, está cubierta con bóvedas de lunetos. Retablo de tres cuerpos con mármoles coloreados, en el centro se dispone un cuadro, obra de Francisco Cacciániga, que reproduce la ceremonia del juramento para la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción que se habría celebrado en el claustro en 1618 (más de 200 años antes de que se considerase dogma). A derecha e izquierda del lienzo, están colocadas las pinturas que representan a san Juan de Sahagún en el milagro del Pozo Amarillo y a santo Tomás de Villanueva repartiendo limosna a los pobres. Más arriba, se sitúa santo Tomás de Aquino y san Agustín. Por último, coronando el retablo se dispone un Calvario, obra del pintor de cámara de Fernando VI, Antonio González Ruiz. Las paredes están recubiertas con 25 paños de terciopelo rojo de Granada decoradas con flecos y galones que llevan el símbolo universitario de tiara y llave bordados en oro, confeccionados en 1608. A la derecha, bajo un arco de medio punto se dispone un cenotafio de mármoles blanco y negro, con las cenizas de Fray Luis de León decorado con ánfora, libro abierto y lira. En la tribuna, colocada a los pies de la capilla, se encuentra un órgano barroco de madera policromada y marmoleada, decorado con las armas de la Universidad.
        Es en esta capilla donde, a lo largo de los años, se han celebrado diferentes acontecimientos: cultos, exequias, discursos de inauguración, fiesta sacramental...viéndose disminuida su actividad en el siglo XIX.  Será con don Miguel de Unamuno, ejerciendo de rector (1934), cuando se dotara a la capilla de capellán y gracias a una fundación (auspiciada por los excelentísimos marqueses del Vado) se pudo atender a los gastos de culto. Asimismo, se consolida la antigua Junta de Capilla (idea del vicerrector don Esteban Madruga) que, según reza en los estatutos,  tiene a su cargo cuanto se refiere al culto (“La Junta de Capilla, de honda raigambre, conservará su propia autonomía y funcionamiento tradicional”. Art. 147 de los Estatutos provisionales, aprobados por Decreto 3859/1970 de 31 de diciembre).
Desde entonces, y tras las diferentes vicisitudes de la historia, la Capilla ha reunido a la familia universitaria en los acontecimientos más destacados, manifestándose como el lugar de reunión y culto aunando lo académico con lo religioso.
OFICIOS DE SEMANA SANTA EN LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
Uno de los privilegios de la Universidad era que sus miembros cumplieran la Pascua en la propia institución. Así, se disponía que los Jueves Santo se ponía un confesor a disposición de los claustrales, estudiantes y empleados; tomándose cuenta de quiénes comulgaban para entregarles la cédula de cumplimiento, hecho que les otorgaba el merecimiento de un desayuno (hoy convertido en merienda) consistente en chocolate, agua de azucarillo y dulces. A este privilegio nos sumamos los doctores de la Universidad, así como profesores de otras Universidades que en otra época pertenecieran a la de Salamanca (Coimbra, París...).




  Fotografía recogida en Salamanca 24 horas. Toño González
La ceremonia del JUEVES SANTO, comienza con la reunión de los doctores para tomar el traje académico. Según el protocolo, el secretario general designa quienes deben ser los portadores de las varas del palio que además habrán de reconocer el copón antes de ser depositado en el Monumento. El Maestro de ceremonias, da la orden para que comience el cortejo, que irá precedido de los maceros seguido de los doctores (toga, muceta, birrete, medalla, pajarita y guantes blancos) por orden de Facultades (Medicina, Derecho, Ciencias y Filosofía y Letras). Cerrando el cortejo el Rector con los sacerdotes.
La celebración litúrgica (Misa vespertina in cena Domini) desarrollada en latín y canto gregoriano, tiene las peculiaridades propias de la Universidad: se incensan a los doctores, se les ofrece vino después de la comunión...




 Fotografía recogida en Salamanca 24 horas. Toño González
Después de la celebración, se da paso a la merienda a la que me referí anteriormente. En otro tiempo, aún los doctores portaban el traje académico, en la actualidad se despojan de él.
 Fotografía recogida en Salamanca 24 horas. Toño González
A partir de ese momento comienzan los turnos de vela al Santísimo (la primera media hora se designan al Rector y Vicerrector), que seguirá la tarde del Jueves  y la mañana del Viernes Santo en turnos por parejas. Igualmente los doctores se visten de toga, muceta, medalla y borla. La vela se realiza ante una urna del siglo XVII de plata dorada y vidrios biselados con escudo de Anaya que guarda la reserva eucarística.
La celebración del VIERNES SANTO (Celebratio Passionis Domini Feria VI Hebdomadae Sanctae) es más sencilla y austera que la anterior. La vestimenta de los doctores cambia en cuanto a la pajarita y los guantes que ahora son negros. El cortejo, al igual que el Jueves Santo, es precedido por el Rector, seguido de los maceros, doctores y sacerdotes. Los doctores designados, reconocen el copón y acompañan al ministro para recoger el Santísimo, cuando regresan al altar, de nuevo vuelven a reconocerlo (se trata de una ceremonia que se ha conservado en la Universidad).
Una vez terminados los oficios y reunidos los doctores, después del golpe de vara del maestro de ceremonias, el Rector Magnífico despide el ceremonial con un “Que Usías descansen”
Ha sido una manera distinta, en la que, a la vez de vivir los Oficios de la Semana Santa, he podido sentirme orgullosa de pertenecer a la familia de la Universidad, y que sin duda repetiré.

Bibliografía: 

ÁLVAREZ VILLAR J., La Universidad de Salamanca. Arte y tradiciones, Salamanca, 1993.
ECHEVERRÍA l., Presentación de la Universidad de Salamanca, Salamanca, 1985. Historia de la Universidad de Salamanca, vol. 2 (L. E. Rodríguez‐San Pedro Bazares, coord.), Salamanca, 2004.
REAL CAPILLA DE LA UNIVERSIDAD. OFICIOS DE SEMANA SANTA, Universidad de Salamanca, 1984.



Realizado por Marián Herrero

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